Hoy fue un día muy triste para todos nosotros. Chato, el perro de Doña

Cuca, la del #9, fue atropellado. Hete que uno de esos tantos

inconscientes conductores que van sin poner atención al tránsito, lo

atropelló y le fracturó tres costillas. Pasó aquí nomás afuera de la

vecindad. Y es cómo que estaba destinado a suceder. Porque Chato,

por más que se lo decía Doña Cuca, no entendía. A ver si ahora

aprende la lección. Y pues pasa que como vivimos todos al día, y con

esta economía…nos cooperamos entre todos para llevarlo al

veterinario. Y lo que se le hizo, fue vendarlo con cierta presión.

Ahora le decimos Medio Chato, porque está vendado de la

espalda hasta donde comienzan las patas traseras. Tiene que respirar

lo más libremente posible el pobre Chato. Doña Cuca estaba cocinando

cuando oyó un rechinido bien fuerte acompañado del grito de dolor

del pobre Chato. Doña Cuca soltó la cazuela y salió corriendo a ver qué

había pasado. Junto con el resto de los que se encontraban todavía en

casa. Doña Martha, Bertha y su hermano el menor. Don Ramón que ya

está jubilado y Don Rodolfo que está incapacitado. Y aquello fue un

griterío y angustia, porque ya llevamos siete años con Chato. Y pues

todos lo vemos cuál si fuera propio, porque lo conocemos y cuidamos

desde que era cachorro. Nos cuida muy bien por la noche. Le tenemos

su casita de madera que le hizo Negrito, el del # 7. El amigo más lindo

que pudiera haber existido. Nos llevamos muy bien todos. Y con el, de

lo mejor. Pero eso es otra cosa. Estábamos hablando de Chato. No nos

queda más que ver por él, y cuidarlo. Dijo el veterinario que va a

tomar mínimo un mes para que se recupere. Si puede caminar, pero

con dificultad y despacio. Ahora si va a tener tiempo para pensar y

entender que no debe correr como loco tras todo auto que pasa.

Una vez que regresamos de la veterinaria, Doña Cuca nos regaló con

un poquito de lo que había cocinado y unas canelas con alcohol del 96.

EO

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