Gracias, hermana de mi alma. Mírame, haciendo mis abluciones

de cada noche antes de irme a la cama. Antes de remontarme al país

del sueño, sin necesidad de pasaporte. Como el águila que remonta el

vuelo mas allá de las nubes. Ese soy soy yo. Mi cuerpo estará tibio

y en un capullo de sabanas y cobijas. Pero, mi sueño…no sé que

dirección tomará. Hasta ahora he sobrevivido un millón de ellos.

Agradables y desagradables. Como los días que a veces tengo.

Ojalá esta noche traiga sueños placenteros. Aparte de eso, tu

compañía es lo mas lindo al final de mi día. Tu poder es sobrecogedor.

Abarca el universo todo. Me haces sentir parte de las estrellas. No es

así? La luna ha de velar esos sueños. El grillo me cantará y el ulular de

la lechuza me acompañará. Que mas podría pedirte, dulce hermana

noche mía. Ahora, tú también, cuídate mucho porque mañana he de

necesitar de nueva cuenta tu compañía.

EO

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