El de la madrugada es lluvia para mis oídos. Estrellas desprendiéndose
del techo a mi pecho. Penetrando mis poros y llenándome de todo.
De amor y de aprecio por esta segunda vida que estoy gozando.
Del amor de mi amada y mis seres queridos. Del viento que se asoma
por la ventana, asegurándose aún respiro. El sagrado silencio éste, es
el susurro de Dios diciéndome todo está bien por ahora. Que no me
preocupe. Tiempo hay para eso y para muchas cosas más. Lo
importante ahora es descansar. Mas el silencio de la madrugada tiene
el atractivo de la música que no alcanzo a descifrar. Notas que se me
escapan de las manos. Pero que con mis oídos puedo disfrutar.
Silencio, hermano, gracias por tu compañía. Espero veles mi sueño.
Tengo algunas cosas que hacer mañana al mediodía.
EO