La Vía Láctea es una sombra con las de las nuestras en nuestros

cerebros. Trillones de ellas más brillantes que el Sol. Coligiendo

a una velocidad más alta que la de la Luz. Calculando una caída.

Una probabilidad. Un desenlace. Una traición. Si. Una palabra. A veces

equivocadamente. Errores propios por no ser infalibles. Haciéndonos

capaces de pasar de una lengua a otra en medio segundo.

Y también…haciéndonos susceptibles a adquirir vicios y prejuicios.

Particularmente con aquellos inculcados por nuestros padres.

Y nuestra inmensa capacidad, las más de las veces mutiladas por

dogmas dados a nosotros a la par del pecho materno. Con los que

diferenciamos sin fundamentos las más de las veces, también.

Obstinados en un supuesto. Un…yo creo…Un…yo pienso.

Me parece…recuerdo que…cuando estamos tan seguros de esa

supuesta certeza, como la de estar ante el próximo segundo antes del

infarto. Y así es de increíble y quien sabe si sabremos algún día la

magnitud de nuestra propia capacidad mental y humana.

Mira nada más, aún seguimos matándonos unos a otros.

Cada vez más efectivamente. Por cientos, miles…y al paso que vamos,

próximamente podría ser por millones. Y así están las cosas.

A donde vamos…parece que al precipicio de la extinción.

EO

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