Se llega la hora de finalmente estar contigo mismo. La conversación

con los otros ya traspuso la puerta del despido. Hasta otro día. Tu

cuarto te espera. El amigo de cuatro paredes que te acompañará hasta

el último día. La vela sobre la mesa pequeña de noche que te gusta.

La ventana respirando el viento del mundo para ti. El grillo que

ha compuesto nuevas melodías. Eres tú y tus pensamientos.

Los que crees que no valen la pena mas te consumen el alma.

Y los otros que crees grandilocuentes, como tu vanidad los percibe.

Y estás por un lado y por el otro. Tu mente cual canoa sin dirección

definida. Decides anclar en la próxima orilla para cavilar y decidir

una cosa u otra. Y finalmente decides. Y es la mejor decisión porque

no hay otra opción. Y optas por continuar leyendo ese libro tú crees

es el que te va a hacer más sabio. Cuando no has aún logrado salir

de la ignorancia a la que te llevó el último de tantos libros que lees.

Te martirizas en vano, hermano. No hay libro que te pueda decir el

secreto de la felicidad. No existe. Mas tú existes. Eres. Y tú eres lo que

tú quieras ser. Buena suerte.

EO

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