La dulce e inefable sensación de tus labios contra los míos aun la siento.

Aún con el pasar del tiempo y tu deceso. Te siento a diario en mis

cosas diarias. Cuando camino, cuando me siento, cuando duermo.

Eres el báculo de mis pasos. El Lazarillo de mis días por el mundo.

Las calles y sus ríos de metal me arrollarían si no fuera por ti. Amor

mio. Eres la estrella Norte en mi compás de mil coordenadas.

Voy y vengo por ti. Vivo y respiro por ti. Y espero morir pensando en ti.

Ah, amor. Tienes la llave de mi vida en tu eterno retiro y ahora es

imposible recuperarla. Y así está bien. Mantenla contigo que cualquier

día me la das y me libero todo por ti. Te extraño como la sed el agua.

La sequía la lluvia. Como un hombre deseoso de tus besos.

EO

Leave a comment