No sabes qué emoción se siente oírte cada día.
Vamos a extrañarte. Mas así es la vida. Tú lo has dicho.
Hiciste lo tuyo, y san se acabó. Te vas contento y satisfecho.
Nos has ayudado a los pobres y necesitados como jamás se
había hecho. Llegaste al poder sin intenciones de lucro personal.
Sino por hacer por el ciudadano desprotegido. El débil. El explotado.
El abusado. Elevaste nuestra dignidad humana y pusiste a nuestro
querido México hasta por los cuernos de la luna. Aquellos que nos
menospreciaban y pensaban íbamos a continuar siendo presa de sus
multi millonarios intereses, se fueron en blanca. Gracias a ti. A tu
inteligencia y sabiduría. Jamás mostraste un ceño de disgusto en tu
frente. La fortaleza física y mental tuyas…de madrugar cada santa
mañana…a saludar a tu amoroso pueblo. Que estuvo desde el primer
momento de tu gobierno contigo. Nunca nos decepcionaste.
Al escuchar tu discurso de esta mañana…anticipando tu despedida…
fue tan emocionante …que tuve que recurrir a dos del fuerte para
controlarme. La emoción me embargó…y lloré…como un niño…
de orgullo y contento…deseo la pases muy lindo cada día en tu casa
en Palenque. Caminando con tu perro al lado camino a la playa.
O, descansando en tu hamaca…al lado de tu esposa…o degustando
ese rico pescado con harto ajo que te sabe preparar Doña Rosa.
Que duermas a pierna tendida con la ventana de par en par.
Gozando la compañía de todos tus seres queridos.
Gracias por todo, querido hermano Andrés Manuel. Cuídate.
EO