Tierna, directa al corazón, libre como mariposa…

me hace tan feliz cuando echado estoy en el sillón…brinca

y se acuesta en mi pecho…y lame mis mejillas mientras

esquivo sus besos en mis labios por obvias razones…es toda

mía en ese mágico momento. Cuando le rasco su pancita y sus

orejas…y sus ojos frente a los míos son el fútil maravilloso momento de

la vida. Más bello aún que esa representación de Miguel Ángel

de Dios alcanzando el índice de Adán…porque en nuestro caso…

esto es real. No gracias. No necesito el toque del índice de ningún Dios

para existir. Eso se lo debo a la vida y a la Madre Naturaleza. Y a mi

adorable perro que me regala con su linda mirada y dulces besos.

EO

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